De la lectura de este álbum me quedo con dos palabras: TIEMPO Y CONSTRUCCIÓN. Puede sonar extraño, pero permitidme unas líneas y os lo explico.

¡Papá!

A buen seguro que a vosotras también se os llenaba la boca de pequeñas con esa palabra. Recuerdo sentir verdadera pasión por mi padre, compartíamos muchos momentos, ¡nos entendíamos!

Por eso pienso que Raquel Castaño, la autora, ha conseguido que este cuento puede conectar fácilmente con cualquier papá y con cualquier hija, porque son tantos los momentos compartidos en su interior que, sin lugar a duda, alguno, o probablemente muchos de ellos, harán que nuestras hijas se sientan reflejadas en la historia.

Yo recuerdo las cosquillas, el parchís, cómo me enseño a montar en bicicleta…

Pero creo que, de haber leído este libro, le habría propuesto a mi padre hacer muchas de las cosas que comparten padre e hija en la historia: contemplar las estrellas fugaces, preparar un te “de mentirijillas”…

El libro destila en todo momento la palabra TIEMPO, ese que a veces nos falta para dedicarle a nuestras hijas y que es tan necesario. En el cuento, padre e hija se dedican el suficiente, se les siente llenos de amor el uno por el otro.

El título del libro “La pieza que falta” nos da una pincelada de su final. En toda relación padre-hija hay otro elemento que actúa de balanza, equilibrando, dando soporte … Esa pieza, como no, es la madre, a la que el libro quiere dar también espacio.

Dicho todo esto, debo confesar que lo que más me gusta del libro es cómo, sutilmente, nos habla del miedo a la muerte. A esta niña le gustaría que sus padres estuvieran siempre a su lado, pero es tanto el amor que la rodea que entiende que, incluso si en algún momento “faltara alguna pieza”, ella se sentiría igual de querida, porque el amor de un padre o de una madre es eterno.

Desirée Acevedo, la ilustradora, es fiel a su estilo rico en colores y texturas. A pesar de ser una paleta de color muy viva, el acabado “empolvado” le aporta mucha calidez.

El juego de que cada ilustración sea “un puzle” al que le faltan piezas me evoca la palabra CONSTRUCCIÓN, porque una relación se construye poco a poco, es siempre un puzle inacabado que vamos llenando de momentos compartidos. Es un bonito detalle que aporta un hilo conductor sutil a toda la historia.

La mezcla de ilustración junto con objetos reales me resulta de gran acierto y mimo, y ha fascinado a mi peque, que ha pasado largo rato observando cada uno de los dibujos y “descubriendo” que partes eran “de verdad”.

Un libro perfecto para compartir el día del padre que está ahora en promoción con un super pack en nuestra librería.

Un detalle a destacar que aporta valor añadido a esta promoción es que los puzzles han sido realizados por los chicos y chicas de la Asociación Amidown-DownLeón, dentro de los programas y talleres ocupacionales que esta entidad realiza en su sede.


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