Ibon tiene 14 años, es hincha del Atleti de Bilbao y juega de centrocampista en el equipo de su pueblo. Es amigo de sus amigos; va al instituto donde es buen estudiante; tiene un hermano y una hermana mayores y viven los tres con sus padres. Son una familia sencilla y normal, tan normal que es muy fácil  identificarse con sus vivencias desde el primer momento en que abres las páginas de este libro.

Pero Ibon esconde desde hace tiempo un secreto; a pesar de amar el fútbol y ser el “cerebro” de su equipo, no tiene claro qué es el “fuera de juego”. Ocurrió un día por pura casualidad; hablando con sus amigos descubrió que su concepto del fuera de juego estaba equivocado; la vergüenza, y también un poco de mala suerte, le impiden obtener la respuesta correcta.

Es este un momento de inflexión en la vida de nuestro protagonista, en el que se da cuenta de que todo aquello que creía cierto podría no serlo, que el mundo es mucho más complejo de lo que hasta hace poco le parecía, y que los adultos protectores a los que siempre pedía respuestas son, en realidad, personas de carne y hueso con sus propios problemas y carencias. Todo ello lo hace sentirse desprotegido y “fuera de juego”.

Ibon ha comenzado a andar un camino que lleva de la niñez a la adolescencia; un camino que debe transitar lleno de inseguridades y con las emociones a flor de piel.

Una novela sobre crecer y madurar, sobre el amor y la amistad, con mucha música de por medio y, como era de esperar, también con algo de fútbol, pero lo justo.

Su rapidez de lectura y capítulos cortos, el lenguaje sencillo y directo que permite la narración en primera persona, el sentido del humor que impregna toda la narración y la cercanía a la realidad del adolescente de las situaciones que presenta convierten a este libro en una excelente opción para chicas y chicos en esa edad.