Abejas, poesía y un poquito de ecología práctica.

El baile de las abejas es uno de esos álbumes ilustrados que, con cada lectura, te sorprenden con algo nuevo: una nueva emoción, un detalle en la ilustración que no habías percibido, una nueva reflexión…

Y es que algunas historias, no por sencillas, dejan de ser profundas.

El baile de las abejas nos relata un paseo por el campo, un momento de profunda conexión compartida entre una abuela y su nieta en la naturaleza, observando a las abejas y preguntándose el porqué de sus quehaceres.

No os podéis imaginar la paz y el amor que trasmite. Las ilustraciones de Suzanna Celej me dejan sin aliento, y el texto de Fran Nuño, siendo un relato informativo, no pierde ese estilo de cuento, que se torna poético gracias a los haikus que lo acompañan.

En este álbum se ha cuidado hasta el último detalle. Si observamos bien, cada hoja representa la celda de un panal y, además del texto, podemos disfrutar a través de los haikus de la emoción condensada, de ese momento que los japoneses llaman “aware”.

Suzanna, una de mis ilustradoras favoritas, fiel a su estilo, utiliza una técnica mixta -collage, lápices de colores y acuarela- con algunos elementos destacados por sus colores cálidos, como las flores, las abejas o el mismo panal rebosante de dorada miel. Todo lo que hace Zuzanna me transmite cuidado, mimo, placer y recreo en los pequeños detalles.

Como todo relato sobre y en la naturaleza, muestra sin pretenderlo el ciclo de la vida; se percibe en el número de haikus, doce, como los meses que tiene un año, o en sus protagonistas, la abuela y la nieta, que luego pasan a ser la madre y su hijo; vida y muerte, comienzo y fin.

Y luego está la magia del final, que lo hace redondo, un final de cuento que, por supuesto, no os desvelo, ¡tendréis que leerlo en el libro!


 

Y ahora vamos con la parte informativa sobre el “temazo” de las abejas.

Las abejas son unos insectos apasionantes, la prueba es que se han editado muchísimos libros sobre ellas. En la librería tenemos una variada selección de libros informativos, os dejamos algunas fotos de las portadas y os invitamos a visitar nuestra selección pinchando el boton:

Visitar la selección de libros sobre las abejas


Pero si bien, las abejas melíferas realizan una función indispensable como polinizadoras, no son las únicas, “El baile de las abejas” cita a las avispas, las mariposas, las moscas, y también pequeños animales como colibríes o murciélagos, pero parece que todos se olvidan de las importantísimas abejas solitarias.

Os vamos a contar un poquito sobre estos maravillosos seres, aunque si queréis saberlo todo de ellas, podéis haceros con el número 3 de la revista Pantera.

LAS ABEJAS SOLITARIAS

No todas las abejas viven en comunidad, de hecho de las 20.000 especies distintas de abejas que habitan el planeta sólo a un 6% (unas 1.200) viven en colmenas. Supongo que la cifra ya os da una idea de lo indispensables que son estas “otras” abejas, aunque no salgan en televisión ni protagonicen series infantiles. Aprovecho para recomendaros encarecidamente leer con vuestros hijos el libro “La abeja Maya”, lo disfrutaréis muchísimo.

Las abejas solitarias apenas llaman la atención; tienen los más variados tamaños y coloraciones; algunas son muy peludas, y otras muy poco; algunas se parecen a las abejas melíferas pero otras son completamente oscuras o azuladas.

El caso es que los cultivos intensivos, y otros muchos problemas ambientales están dejando a los insectos polinizadores sin recursos alimenticios, y es en la ciudad donde han encontrado su lugar idóneo para vivir. Parques, jardines e incluso las macetas de tu balcón, comienzan a ser puntos indispensables que garantizan su supervivencia.

¿Te apetece colaborar con ellas? Hay un par de cosillas bien sencillas que puedes hacer en casa, o si eres profe en el cole, para ayudar a las abejas.

Te las mostramos aquí:

 

Criadero para abejas solitarias (como el de la foto)

Fabricarlo es sencillo y económico si haces un modelo básico. Consiste en un tronco o trozo de madera grueso al que se le hacen, con el taladro, muchos agujeros de al menos 6 cm de profundidad y de varios diámetros para que puedan ocuparlos distintas especies (5, 6, y 7 mm por ejemplo). En cada uno de ellos, las abejas solitarias podrán crear hasta 6 celdas rellenas de polen donde poner 6 huevos (1 celda por cm de profundidad).

Una vez terminado el hotel, basta con dejarlo en cualquier sitio soleado y seco.

Plantación de  flores melíferas.

Como véis, no es una foto muy artística, pero un pequeño balcón y algo de sol, hacen mucho.

Las flores les proporcionan el alimento, pero ojo, no todas ayudan igual, así que te indico algunas fáciles de mantener y que les gustan mucho.

Puedes plantar algunas aromáticas como lavanda, romero y tomillo, que además proporcionarán un aroma agradable en tu balcón o terraza. También les gustan mucho las caléndulas (margaritas), las petunias, los tagetes o los girasoles.

Las encontrarás fácilmente en cualquier vivero o también en sobres de semillas, son muy económicas y fáciles de germinar. Si buscáis semillas para hacer un regalo especial, estas vienen en una lata preciosa, que junto con un bonito tiesto, algo de humus y la revista Pantera podría ser un detalle genial.

 

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