Todo comenzó el día que una compañera me habló de un programa de TV sobre ciencia, Orbita Laika, donde explicaba cómo podías observar algunos de los ejemplares de Demodex sp que viven en nuestra cara.

En ese momento sentimos en casa la imperiosa necesidad de replicar el experimento para conocer un poco más la microfauna que nos habita.

En esta entrada os traemos un poquito de información sobre los Demodex sp, un paso a paso sobre cómo hacer el experimento (con todo lo que nos falló también), y el resultado final…

¿DEMODEX? ¿ÉSO QUÉ ES?

Demodex foliculorum es un ácaro minúsculo (250-300 µm) que vive en los poros y folículos del pelo, especialmente en nariz, cejas, pestañas, barbilla, mejillas…

Tiene ocho pequeñas patas acabadas en uñas que utiliza para fijarse dentro del poro… Sí, un artrópodo de 8 patas, así que, como a algun@s se os habrá pasado por la cabeza, efectivamente es un arácnido, un “primo” de arañas y escorpiones.

Allí pasa el día haciendo lo que todo bicho hace, comer. Básicamente se alimenta de piel muerta y secreciones varias. Su sistema digestivo apenas produce desechos, por lo que carece de sistema excretor, no hacen caca nunca… ¡menos mal! ¿no?

Por las noches le gusta salir de su casa para aparearse con otros Demodex del vecindario. Ah, eso sí, ponen unos huevos enormes en proporción a su tamaño, hay un vídeo donde podemos observarlo muy bien:

Todo esto, junto con unas fotos espectaculares, lo puedes leer en este reportaje de la BBC, y al final de este post tienes el resultado observable en un microscopio óptico (nada que ver con los electrónicos, claro)

¿CÓMO HICIMOS EL EXPERIMENTO?

La clave radica en los hábitos nocturnos del Demodex sp.

Los demodex abandonan los folículos pilosos durante la noche y se desplazan por la piel para aparearse. Para poder atraparlos utilizamos simplemente cinta adhesiva que pegamos en las zonas donde suele haber una mayor densidad (entrecejo, mejillas o barbilla).

Nosotros, como dice el vídeo, pusimos cinta adhesiva en nuestra cara, concretamente en el entrecejo y en las mejillas.  Tanto yo como la peque. Y así de “guapas” nos fuimos a dormir. Primer error, en las mejillas es superfácil que se desprenda por la noche; no es buen sitio. Por el contrario, en el entrecejo se quedó bien pegado a algunos pelitos y aguantó toda la noche.

Al día siguiente pegamos el celo en un porta de vidrio. Si medís primero el porta y ajustáis la longitud los trozos de tira adhesiva a la longitud del porta, mucho mejor.

Pusimos el porta en el microscopio, y el resultado fue que en mi muestra no había nada, pero nada de nada… ¡Gran decepción! En cambio, en la de la peque, gracias a su supervista, que más que vista parece un radar, encontramos ¡UNO! Ampliamos a 400x y lo pudimos ver así:

 

Lo cierto es que como queríamos poder usar el cuarto objetivo (1.000x), el de máximo aumento, y para ello necesitábamos aceite de inmersión, esperamos un par de días a que nos llegara por correo, pero no os puedo poner foto, porque, aquí va otro aprendizaje, el aceite de inmersión no funciona bien sobre la cinta adhesiva, así que se veía pero que a 400x.

¿Cosas que pueden haber pasado para ver solamente 1 Demodex?

Pues creo que la zona de colocación debía estar más cercana al pelito de las cejas; así lo estaba en el caso de la peque; de hecho si lo pensamos un poco, los Demodex no tienen una gran capacidad de movimiento, y dudo mucho que se desplacen demasiado lejos de los folículos.

También es posible que, simplemente, tengamos una población muy escasa. Quizá vosotras lo hacéis y resulta que encontráis un montón y vuestro rostro es como un «resort» donde a los Demodex les encanta vivir.

Si os interesa, como a nosotras, la observación de lo pequeño,  aquí tenéis otra entrada del blog sobre este temática:

Y el libro recomendado para observar cosas con el microscopio es sin lugar a dudas este:

Un mundo microscópico

¿Os animáis? ¿Nos contáis que tal vuestro experimento? Os dejo el vídeo de Órbita Laika del que os hablaba al principio.